¿Qué divierte realmente a las clases altas? La simplificación del lenguaje, ha dio generando -degererando, mejor dicho- el uso de determiandos términos para dar cuenta de una multiplicidad de situaciones, sentimientos, apelaciones o simplemente para hablar sin más pretenciones.
Sucede esto tanto con palabras "nuevas" como con conocidas y la tendencia se ha degenerado de manera tal que, de un tiempo a esta parte, muchos adjetivos fueron resignificándose sin perder su significado primoerdial, pero adaptándose a nuevas demandas lingüísticas de cada momento.
Divertir y toda la familia de palabras derivadas a este noble verbo, es un claro ejemplo. Divertido puede ser desde un espectáculo hasta un partido de fútbol o, irrisoriamente, un pantalón. Sí, un pantalón, para la "gente bien", te puede llegar a quedar "divertido".
Si un pantalón te queda divertido, ¿cómo se evalúa un show de MiDaChi? El afán de divertirse o divertir, en este caso queda evidente, pero también queda igualmente evidente la falta de originalidad a la hora de clasificar. Por definición, divertir es "hacer pasar el tiempo de modo agradable", nada más y nada menos. ¿Qué tiene que ver el calce de un pantalón con esto?
Las palabras, claro, también son indicativos de status, de pertenencia y de categoría. No es casual, entonces, que el adjetivo "divertido" se haya propagado como tinta en el agua entre las clases altas, que la usan para categorizas absolutamente todo.
De todas formas, lo que indica también el uso desmedido del término es la imperiosa necesidad de "divertirse" que tienen los que más tienen. De esa suerte de insatisfación inmanente que encuentra en la vida diaria, plagada de cosas y vacía de significados.
Esto es algo que se ve claro en los más chicos. Mientras a los que más tienen pareciera que nada los conforma, una simple media dada vuelta, simulando un títere, puede ser la gloria para lo más necesitados. Y tal vez esa sea la explicación primera de lo que después se lleva al lenguaje.
Hartos de la Play, de la PC, del chat, de los juegos "inteligentes", lo que el adjetivo "divertido" viene a decodificar es una suprema necesidad de diversión sin tantas pretensiones ni preparativos; esa que supuestamente te da un pantalón, una milanesa o un partido de bochas.
Una vez más, la vuelta a las cosas más simples; a los adjetivos y a las motivaciones. Mientras, el mundo se empecina en seguir desarrollando dispositivos y neologismos que nunca, jamás, podrán reemplazar a una palabra tan seria como "divertido" y a un sentimiento tan legítimo y contemporáneo como la desdicha.
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